SE QUE COMO A MI VUESTRA VIDA SE MUEVE ENTORNO A ESTA GRAN PASION QUE ES LA PESCA.POR ESO ESTE BLOG ESTA HECHO PARA LA PESCA Y PARA EL PESCADOR DEPORTIVO Y PROFESIONAL.TODAS LAS MODALIDADES DE PESCA TIENEN SU ATRACTIVO Y POR ESO VOY A RECOPILAR EN ESTE NUESTRO BLOG CASI TODAS LAS QUE EXISTEN Y PARA QUE ENCONTREIS VUESTROS ARTICULOS DE PESCA EN VUESTRAS TIENDAS FAVORITAS Y A LOS MEJORES PRECIOS POSIBLES. ESPERO QUE OS GUSTE Y QUE TENGAIS MUY BUENAS JORNADAS DE PESCA.

domingo, 13 de agosto de 2017

El verrugato o corball, el príncipe de los arenales.

El verrugato o corball, el príncipe de los arenales.
Dedicar una jornada de pesca al surfcasting es hacerlo pensando en capturar peces tan deseados como doradas, sargos, herreras y lubinas. Pero, sin embargo, existen otros peces que, aunque no sean el objeto de la planificación de una jornada de pesca en las playas, siempre arrancan una sonrisa al pescador cuando, después de una buena picada y de una bonita lucha, aparecen enganchados en sus anzuelos.
Tal es el caso del pez objeto del presente artículo, el verrugato o corball, un pez fino que puede alcanzar buenos tamaños y que posee el mismo estatus que otras especies con mucha más fama.

Descripción

El corball presenta un cuerpo curvilíneo en su parte superior para, a medida que avanza hacia la cola, tornarse recto así como una cabeza arqueada y una boca que ocupa una posición inferior, lo que le hace ser un buen buscador de comida en los fondos. Presenta un color gris plateado recorrido por unas bandas oblicuas de un color oro que le dan a su librea un color muy bonito.
Puede llegar a pesar varios kilos de peso, pero lo normal es encontrarnos con ejemplares que ronden desde los 250 gramos al  kilogramo de peso, siendo estos últimos, ejemplares de un tamaño más que grande.

Hábitat y alimentación

El verrugato o corball puede clasificarse como una captura más bien esporádica puesto que ya no son tan abundantes como antes. Suele habitar en playas de fondos de arena fina donde se intercalen pequeñas zonas guijarrosas o con algas. También se le puede encontrar en lugares cuyo fondo sea fangoso como rías o estuarios así como en las desembocaduras de los ríos puesto que este pez no duda en entrar en aguas salobres.
Su alimentación es muy similar a la de otros peces habitantes de estos fondos de arena o fango como las herreras, puesto que el verrugato basa su dieta en pequeños animalitos que deambulan por estos fondos tales como gusanas, pequeños crustáceos y moluscos que el mar deja al descubierto.
Aunque no es un depredador al uso, este pez también puede llegar a adoptar una alimentación basada en pequeños peces como crías de boquerón o sardina así como pequeños peces que habiten los arenales.

Su pesca: el surfcasting

Dadas las características y costumbres del verrugato, la mejor forma de pescarlos, por no decir la única, será el surf casting en las playas de arena o en desembocaduras de ríos o estuarios.
Es un pez diurno pero, como la mayoría de las especies de nuestras costas, también dará la cara al amanecer o al anochecer así como en las noches cerradas, sobre todo si hay luna llena.
Este pez no suele nadar muy lejos de la orilla por lo que se le podrá pescar con aparejos livianos o, incluso, con pequeñas lanzadoras y plomadas ligeras en lugares donde no sea necesario lanzar muy lejos.
Por lo tanto, es mejor pescarlos con equipos de surf casting ligeros o ledgering para disfrutar de la hermosa batalla que este pez presenta cuando es prendido en el anzuelo ya que, además, el corball suele dar la cara con mar algo calmada.
Será más recomendable utilizar anzuelos no muy grandes, del número 7 es un tamaño ideal, ya que su boca no es muy grande, así como utilizar gametas de un sedal no muy grueso, en torno al 0,18 al 0,25 mm, y mejor si es fluorocarbono, sobre todo si pescamos de día.
En cuanto a los cebos que mejor funcionan con estos peces serán, obviamente, aquellos que el verrugato o corball encuentre normalmente en su zona. Funcionan muy bien los gusanos tipo playa así como otras clases como la lombriz, el americano, el coreano o la beta.
También funcionarán muy bien carnadas a base de moluscos como por ejemplo pequeñas porciones de navaja, coquinas, mejillón y berberechos, así como el empleo de cangrejos de arena como las calaveretas o galeritas.
En los meses más fríos, los verrugatos no dudarán en tomar anzuelos cebados con filetes de sardina, pequeñas porciones de calamar o pequeñas puntillas enteras.

lunes, 7 de agosto de 2017

Carretes cerrados: ventajas e inconvenientes

Carretes cerrados: ventajas e inconvenientes

Carretes cerrados: ventajas e inconvenientes


Por algún motivo pocos son los pescadores españoles que utilizan carretes cerrados, muchos los ven como artilugios complicados e ineficaces. Nada más lejos de la realidad, poseen múltiples virtudes para la práctica de muy diversas pescas.

Máquinas eternas

La mayoría de los carretes cerrados poseen un mecanismo sellado y aceitado con un óleo sintético. Éste es similar al lubricante de las cajas de cambios de los automóviles. Tal característica hace que su maquinaria se mantenga ajustada y lista para pescar durante años sin necesidad de abrir el cuerpo del carrete.
El mantenimiento, por tanto, se reduce a limpiarlo y dejar que se seque sin la cubierta de la bobina. Después, añadiremos unas gotas de aceite al eje del rotor y a otras partes móviles. Con un mínimo cuidado tendremos máquina para mucho tiempo. Esta norma se rompería si el carrete llegase a sumergirse en el agua (un salpicón no es relevante), siendo recomendable entonces que nos lo revisen en un comercio de confianza.

Precisión y casi nulos enredos, sus mayores ventajas

Con un poco de práctica pronto nos acostumbraremos a la palanca de disparo, logrando lances largos y precisos con la línea adecuada. En este caso no es recomendable el uso de multifilamentos.
Pescaremos con nylon de calidad y no excesivo diámetro, consiguiendo lances suaves y un gran confort durante la recogida. Cuando utilizamos carretes de spinning, a menudo frenamos la línea con el dedo durante los últimos momentos del lance para que el señuelo caiga en el lugar deseado, esto mismo puede hacerse con extraordinaria precisión presionando la palanca de disparo cuando el señuelo apenas lleve velocidad. Dicho sistema es bueno para lances cortos y precisos, buscando apostaderos concretos, pero nunca en lances fuertes, pues se frena el sedal en seco y éste podría deteriorarse o partirse.
Los pescadores que usan carretes de casting saben muy bien las complicaciones que pueden acarrear: un mal ajuste del freno centrífugo, un señuelo liviano que, al perder pronto velocidad, no arrastre el sedal y haga que la bobina gire más rápido de lo que éste sale de la misma o un lance incorrecto, pueden causar las temidas “pelucas”, líos inextricables que terminarán estropeando una prometedora jornada. Sin embargo, utilizando los carretes que protagonizan estas líneas, serán raros los enredos, su particular sistema de doble pick up de aguja interno, su rotor y la anilla de salida del sedal, forman un preciso mecanismo que evita, tanto durante la recogida como durante el lance, que el hilo nos cause problemas. Si acaso, un nylon viejo y deteriorado o una bobina poco cargada, pueden ser motivo de que nuestros lances se acorten.
La ejecución del lance resulta sencilla: sólo hemos de presionar la palanca o botón de disparo, realizar el lance como con cualquier otro carrete y soltar el mando que retiene la línea en el momento adecuado. Bastarán unos pocos lances para dominar este proceso.

El freno

Encontramos tres tipos de frenos en los carretes que nos ocupan: de estrella, trasero y de mando lateral. El primero es el clásico de los modelos Abu Garcia y actúa sobre el rotor del pick up, quedando la bobina fija. Es entonces el hilo el que ejerce fuerza sobre las agujas y gira el rotor permitiendo su salida. Se trata de un sistema eficaz, aunque pierde progresividad en ajustes altos, por lo que no es recomendable cerrar en exceso el mando del freno si prevemos la picada de especies muy combativas.
El segundo, de funcionamiento análogo al que presentan los carretes de spinning, ejerce la potencia de frenado directamente sobre la bobina, con lo que suele ganar en progresividad y resulta muy efectivo.
Finalmente, aquellos modelos que poseen una pequeña rueda en el lateral, como alguno de la casa Shakespeare, resultan sumamente cómodos pues, con una sola mano, podemos regular el freno durante la pelea (si fuera preciso) sólo con deslizar un dedo ligeramente.

Siempre a punto

Ya hemos visto las características y cualidades de los carretes cerrados, ahora llega el momento de usarlos, de llevarlos a su elemento, que son ríos, pantanos y lagunas. A los aventureros que buscan cualquier excusa para salir de pesca, un pequeño Abumatic y una liviana caña telescópica siempre aparejados en el maletero del coche o en la mochila, les permitirán pescar sin complicaciones en esos pesqueros cercanos a los que el siempre escaso tiempo libre permite acceder en ocasiones a veces inesperadas.

Y tú, ¿te animas a utilizar carretes cerrados?

miércoles, 2 de agosto de 2017

La técnica de black bass desde orilla en entorno difícil, aprende a salvar obstáculos

La técnica de black bass desde orilla en entorno difícil, aprende a salvar obstáculos

La técnica de black bass desde orilla en entorno difícil, aprende a salvar obstáculos


El gusto del black bass por los refugios, por los obstáculos convierte su pesca, especialmente de black bass desde orilla donde la capacidad de superación de los mismos es mucho más limitada, ya que los lanzamientos son más unidireccionales. De hecho, el auge de métodos de pesca como el pato para el black bass está muy relacionada con salvar los obstáculos. Usando un pato en los entrantes de los embalses, aunque estemos muy cerca de la orilla nos permitirá hacer lanzamientos sobre un “nido” o refugio de black bass prácticamente desde 360 grados y con ello buscar las entradas y salidas más fáciles para el lanzamiento.
Pero una gran mayoría de los pescadores de black bass no usa ningún tipo de embarcación y por ello tiene que mejorar la técnica de black bass desde orilla, con todas sus limitaciones. Estas incluso se incrementan en el estío. La capa de agua es más superficial, afloran más obstáculo como árboles sumergidos y crecen otros, como grandes camas de vegetación.

Cebos ligeros, recogida rápida, control de la zona de lanzado

Por todo ello, en la pesca en superficie desde orilla primero debemos optar por cebos de escaso peso o que al menos, no profundicen rápido para controlar el manejo. Este es el punto esencial, podemos operar con cucharillas que por supuesto, siempre profundizan, pero que dependiendo de peso y características lo hacen de distinta forma.
Para ello es fundamental ser muy precisos y controlar el entorno, para saber lanzar justo en la zona de protección donde está el Black Bass, salvar los obstáculos en la recogida, muchas veces elevando la caña y acelerando la misma y poder usar técnicas más agresivas como paradas o dientes de sierra sólo donde profundidad y obstáculo nos lo permita.

Casos prácticos con cucharillas Mapso y artificiales Strike Pro

Os dejamos ejemplos de cómo manejar excelentes cucharillas de mapso para black bass o señuelos de strike pro en los que podemos adecuar perfectamente la técnica de black bass desde orilla con obstáculos.
Empezamos con las versátiles cucharillas Duero de Mapso, un modelo ideal para todo tipo de grandes depredadores, desde lucios, luciopercas hasta black bass. Su apariencia puede hacernos pensar que son pesadas y difíciles de manejar, pero la realidad es completamente distinta. Son excelentes porque a la vez que podemos conseguir que profundicen en aguas medias, con un lanzamiento y manejo adecuado gracias a su   muy buena recuperación incluso a prueba de obstáculos sumergidos. Para ello, el punto señalado lanzamiento preciso, más allá del obstáculo, recogida pausada y en el momento que queramos salvar el mismo,  elevemos  la puntera y aceleremos la acción del carrete para superar troncos hundidos, vegetación y finales pedregosos.
duero-oro-rojo
Una en teoría más difícil, pero que debemos llevar siempre son las  cucharillas Vlason. Su mecanismo de sonido, que es el que las hace inimitables y una gran atracción para un bass en “retirada” como sucede en este arranque del verano, lleva a que su profundización sea algo más rápida que las Duero. Por ello, no optemos por las más grandes, en esta época y entorno son recomendables modelos Vlason más pequeños y sobre ellas debemos implementar una recogida más rápida. El efecto sonido es nuestro aliado ya que hará mover a basses más lejanos.
cucharilla-vlason
En artificiales es de enorme utilidad el Cranky de Strike Pro, su movimiento en aguas intermedias nos permite mostrarle en aguas intermedias, más allá del obstáculo, pero posteriormente poder recogerlo rápidamente y superar obstáculos. Esta recogida rápida y con la puntera superior hace que el cranky tenga un movimiento oblicuo, un poco forzado pero muy atrayente. De hecho son muy normales las picadas en este tramo final.
cranky
Buena puesca!!!

lunes, 31 de julio de 2017

Las consecuencias de andar por las piedras

Las consecuencias de andar por las piedras
Con carácter general, a la lubina le gusta buscar cobijo en torno a las rocas con la malsana intención de que éstas y la oscuridad oculten su presencia a la visión de sus presas, quienes, por su parte, suelen repartirse por diversos puntos, como bancos de arena y pasillos de piedras. Por ello, existe un amplísimo abanico de sitios en los que el pescador es capaz de encontrarla, aunque muchos se hallan en costa abierta y nos exigen dedicación, esfuerzo… y en ocasiones jugarnos el tipo, ya que el litoral es un terreno que se halla plagado de peligros y trampas. Por eso hay que estar atentos de cara a tratar de identificar dichas amenazas, pero aun teniendo todo el cuidado del mundo, de ciento en viento nada impide que demos con nuestros huesos en la piedra merced a resbalones tras pisar verdín, un mal agarre de la bota, o por una falsa sensación de confianza que nos hizo avanzar sin pensar dónde nos metíamos. Por fortuna la mayoría de los golpes no irán más allá de un dolor que nos acompañará unas pocas jornadas, pero otros en cambio tendrán tintes más serios.

Cuando El Señor nos viene a visitar

Nadie que se aventura por costa abierta queda exento de padecer un percance ante un entorno tan traicionero como es el que le rodea, y eso obviando al verdadero maestro en crear problemas, como es el mar. Buena parte de esos trompazos vienen motivados por nuestra poca cabeza, mas como comentábamos antes, la mayoría no tienen mayor trascendencia, si bien otros, por contra, nos pueden salir más caros en términos físicos… y eso teniendo en cuenta los que evitamos porque llegamos a corregir en el último segundo. Tras dar varios trompicones, ante nuestros ojos pasa una rápida película en la que vemos cómo irremisiblemente vamos a rompernos la crisma sin que podamos impedirlo, pero por obra y gracia del Altísimo, al final el milagro se hace carne y quedamos a salvo. ¡Uf! ¡Por los pelos! Acto seguido nos palpamos las vestiduras para ver que estamos enteros y que hemos salido indemnes del entuerto, tras lo cual continuamos camino, pero con el susto todavía haciéndonos tragar saliva por lo que pudo ser y quedo en eso, en una mala experiencia consecuencia de un peor paso. No obstante, aunque en esta ocasión parezca que hemos escapado de la caída, cabe la posibilidad que nuestro equipo no haya corrido la misma suerte y que el daño se manifieste ante nuestros ojos en forma de una manivela o un pick-up rotos, cuando no del blank de la caña a la que más aprecio profesamos.

¿Libres del todo?

Como es lógico, cuando el utillaje padece daños como consecuencia de un traspié, los remordimientos acompañados de maledicencias afloran por la boca del pescador, máxime si esta circunstancia se podía haber evitado al mostrar un poco más de cordura en su momento, o por haber dado diez pasos en vez de sólo dos para sortear una determinada piedra. La confianza, por mucho que en buena medida proceda de la experiencia, es capaz de ser muy mala compañera a la hora de movernos cerca del mar.
Por otro lado, es probable que creamos haber librado el equipo de golpes indeseados, como también que no haya sido así y que no lo sepamos. Y es que, tras ese mal rato, lo normal es acudir rápidamente a revisar el tándem principal para comprobar su estado, y concluir a priori que por esta vez la fortuna nos ha sonreído. Cuando en realidad puede que no hayamos advertido una serie de daños que escapan a la vista.

Mírame y no me toques

Los modernos compuestos en que se fabrican las cañas de carbono, si bien suponen una maravilla y facilitan en gran medida las cosas al pescador, por otro lado, cuentan con el demérito de ser terriblemente sensibles a una mala manipulación, y no digamos a los golpes. Por eso, cuando una vara queda marcada con una muesca en el blank, debemos ponernos en guardia y andar con mucho cuidado en lo sucesivo, pues no es nada extraño que un día, en mitad de un lance, y sin comerlo ni beberlo, aquélla sea la causa de un crujido que haga cascar el tramo. Y, sí, todo ello tendrá su razón de ser en aquel mal paso en que dimos con la caña en el suelo sin que pudiéramos evitarlo. Si hemos previsto que sucederá este extremo antes que realmente surja, el disgusto será sensiblemente menor que si no lo hubiéramos visto venir, luego a partir de entonces tocará resignarse y buscar nuevo tramo para reemplazar el dañado, en el mejor de los casos si la caña no está descatalogada, o pensar en comprar otra compañera de fatigas. En cualquier caso, y por mucho que pongamos el acento en tener cuidado en nuestras salidas pesqueras, siempre existe la posibilidad que demos un paso en falso y que lo paguemos, pero asumamos que este extremo le sucede al más listo y al más zoquete de la clase, de modo que no le demos excesiva trascendencia si alguna vez nos ocurre máxime si el daño lo recibió el material, que éste es perfectamente reemplazable, al contrario que nosotros.

jueves, 27 de julio de 2017

El tamaño de las boyas de pesca, un misterio por resolver

El tamaño de las boyas de pesca, un misterio por resolver
A nadie coge por sorpresa que en la pesca a corcho, la boya ejerce un papel fundamental. De tal modo, este necesario complemento se ha visto construido a partir de diversos materiales, entre los que cabe mencionar, aparte del consabido corcho, de madera, de resina o de espuma/foam.
Bien es verdad que cada uno de los dichos componentes permite ofrecer un producto final de densidad y comportamiento variables, y que merced a ello podemos encontrar en el mercado toda suerte de tamaños en función de los gustos del pescador y del entorno en que éste va a emplearlo. Ahora bien, partiendo de la base que se utilizan en un tipo de disciplina en la que arriesgar el aparejo es un elemento muy importante a la hora de tener éxito con los correosos sargos, no es de extrañar que su usuario a menudo pierda no pocas de ellas cuando el esquema dispuesto es corredizo de cara a sondear diversas profundidades, y que éstas por su parte, una vez libres, emprendan un viaje con incierto destino.

¿Debemos usar siempre flotadores o boyas de pesca discretas?

La teoría dice que para pescar a corcho debemos emplear flotadores o boyas de pesca discretos y ajustados a la situación que nos encontremos en la mar, algo que certifican los más entendidos en la materia. Es más, éstos siempre pondrán énfasis en que el tamaño del susodicho ofrezca una reducida resistencia al agua de cara a ofrecer una óptima presentación del cebo, y el caso es que dicha enseñanza parece haber calado hasta en el pescador más terco a cambiar su esquema de trabajo, pero la realidad nos demuestra con hechos que a veces las cosas no son precisamente como las pintan.
A lo largo de nuestros paseos a la vera del mar durante la bajamar es habitual encontrarse toda suerte de chismes que el gran azul se encarga de expulsar. Redes, hojas, ramas y un infinito compendio de basuras vertidas por la mano del hombre son algunos ejemplos de ello, a lo que también hay que añadir los aparejos de algunos pescadores. En este último caso lo normal es toparse con -lógicamente- boyas, en virtud de la facilidad que éstas disponen de desplazarse por el mar sin peligro de quedar atoradas entre las piedras, una vez quedan libres del aparejo que el pescador pergeñó.
Sorprende el hecho de que un inmenso porcentaje de ellas sean de gran tamaño y por lo tanto, a priori, no demasiado apropiadas para la pesca. Lo más chocante del asunto es que a la hora de comentar esto con otros colegas habituados a pescar con corcho, nos enseñan modelos que son precisamente el polo opuesto, es decir, pequeños en términos de anchura y largura, o bien carentes de plomo, si no con plena ausencia de él. Dicho de otro modo, el mundo al revés.
Así las cosas, cabe llegar a una conclusión nada descabellada en virtud de los antecedentes mencionados: o el mar nos empuja el material perdido de otros pescadores situados a muchos kilómetros de distancia, y las perdidas por las cercanías toman rumbos separados de la costa al capricho de las corrientes, o bien alguien no está siendo legal con nosotros y nos pretende vender una burra tuerta y coja.
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¿Que pasa con las boyas de pesca perdidas en el mar?

El misterio de lo que les sucede a las boyas perdidas es algo similar a lo que ocurre con los señuelos que sorpresivamente, y tras quebrar la línea, emprenden viaje sin billete de vuelta para pasmo de sus usuarios: ¿dónde acaban realmente? Bien es verdad que no pocos de estos complementos acaban mezclados con ramas y hojarascas, y que en base al roce continuo, los golpes contra la costa y al constante sometimiento a la corrosiva acción de la sal, el aire y el sol, la mayoría terminan destruidos al cabo de no poco tiempo, o al menos escapan de la vista del pescador en tanto éste no la deposite precisamente en el mismo lugar en que aquéllos descansan.
Es probable que algunas tendrán la fortuna de ser halladas en mitad de una playa al no contar con camuflaje con el entorno dado su llamativo colorido y para regocijo de quien la descubra, pero en cualquier caso, sus considerables proporciones, salvo que sean reducidas o se adapten a base de lima, lija y un porrón de paciencia, no tendrán más aplicación útil para el pescador ducho en la técnica que la de servirle de adorno.
Y es que cuidado que se habrá puesto el acento en este punto, pero el caso es que muchos pescadores siguen usando boyas de neopreno mastodónticas que, aparte de la tosquedad que ofertan el cebo a los ojos del pez, encima no son precisamente baratas.
[blockquote style=”2"]Bien valdría que cambiaran su perspectiva para rentabilizar tiempo y dinero al máximo, desde luego…[/[/blockquote]p>

martes, 25 de julio de 2017

Claves para practicar la pesca de barbos a spinning

Claves para practicar la pesca de barbos a spinning
El barbo es en puridad, una de las pocas especies piscícolas 100% autóctona de nuestros ríos. Incluso la abundante carpa es en puridad una especie introducida, hace muchos siglos, pero foránea. Barbos, de distintas subespecies, los podemos encontrar en casi todos los rincones de la península y por ello es sin duda unos de los peces más pescados.
La pesca de barbos a spinning
Las técnicas más utilizada han sido tradicionalmente las mismas que las carpas, a fondo o con veleta, destacando entre ellas como original la pesca con ova. Además, en los últimos años, ha crecido en popularidad la pesca a mosca. Aplicable a todas las subespecies, es especialmente atractiva si vamos a capturar barbos gitanos, tanto por el gusto de nuestro rival como por el entorno donde viven estos barbos, en las partes altas de los ríos de Sierra Morena y otras estribaciones montañosas del suroeste.
Pero también hay otra posibilidad, la pesca de barbos a spinning. No todos los barbos, son susceptibles de pescar con esta técnica, ni por supuesto tampoco todos los tamaños. Son los más grandes y especialmente los barbos comizos los que necesitan más alimento e incluyen en su dieta, aunque también podemos tener buenas sesiones con comunes y gitanos.

Cuando pescarlos

Podemos pescar barbos prácticamente todo el año, pero sin duda las mejores épocas son primavera y arranque del otoño, cuando confluyen toda una serie de condicionantes: barbos que necesitan más alimento, buena temperatura y aguas más oxigenadas. En Invierno reducen la actividad al mismo ritmo que se enfría el agua y en verano es la falta de oxígeno la que le lleva a buscar la profundidad, y por ello la pesca a spinning se complica en estas dos épocas.
Los buenos meses de pesca nos genera otro hándicap. Si pescamos en días o tramos de aguas tomadas, ya sea por lluvia o aportes extra de pequeños afluentes, jugaremos con la ventaja de poder disimular mejor nuestra línea. Si no, con aguas mas transparentes y con un pez con una visión tan buena como el barbo, será necesario ser muy certeros en nuestros lances.
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El equipo necesario para la pesca de barbos a spinning

La pesca de barbos a spinning no requiere de equipos pesados, con uno ligero conseguiremos generalmente buenos resultados, pero no hay que descartar dar un paso más y elegir equipos medio-ligeros si vamos a por grandes comizos. Debemos buscar el equilibrio para realizar cómodamente toda una jornada de lances pero también con la suficiente fuerza y equilibrio para resistir las fuertes embestidas iniciales de un barbo tras la picada. Una de las elecciones importante está en el hilo, siempre de gran calidad y equilibrando su finura con la resistencia. El más recomendado monofilamento de 0,20 que soporte presas de hasta 6 kg.

Una buena selección de artificiales

La elección de artificiales para la pesca de barbos a spinning dependerá esencialmente de la especie que persigamos. Si abundan los barbos comunes, algo menos agresivos y de menor tamaño debemos optar por cebos más ligeros entre todo tipo de jerkbait, crankbait y spinnerbait.
La pesca de barbos a spinning
El barbo gitano, más agresivo que el común, nos permite ampliar la gama de señuelos. Además de los anteriores entran muy bien con paseantes y poppers de dimensiones reducidas. No hay que olvidar que esta especie es especialmente buena para la pesca a mosca y que se mueve especialmente bien en superficie.
Pero la estrella es el barbo comizo, el más agresivo y voraz y con muy buenos tamaños –son especialmente famosos en su pesca los que se consiguen en el Embalse de Almendra, en el Tormes- lo que nos permite utilizar todo tipo de señuelos, desde cucharillas (incluyendo ondulantes) hasta vinilos y señuelos duros. Por las épocas mejor de pesca, la mejor opción siguen siendo los paseantes que actúen cerca de la superficie y con posibilidad de plomarse si vemos que no obtenemos picadas ya que actúen en aguas intermedias, especialmente porque las temperaturas bajan.
Muchas posibilidades que nos permitirán disfrutar de buenas jornadas de pesca a spinning.