SE QUE COMO A MI VUESTRA VIDA SE MUEVE ENTORNO A ESTA GRAN PASION QUE ES LA PESCA.POR ESO ESTE BLOG ESTA HECHO PARA LA PESCA Y PARA EL PESCADOR DEPORTIVO Y PROFESIONAL.TODAS LAS MODALIDADES DE PESCA TIENEN SU ATRACTIVO Y POR ESO VOY A RECOPILAR EN ESTE NUESTRO BLOG CASI TODAS LAS QUE EXISTEN Y PARA QUE ENCONTREIS VUESTROS ARTICULOS DE PESCA EN VUESTRAS TIENDAS FAVORITAS Y A LOS MEJORES PRECIOS POSIBLES. ESPERO QUE OS GUSTE Y QUE TENGAIS MUY BUENAS JORNADAS DE PESCA.

viernes, 20 de octubre de 2017

Los puntos clave de la pesca de lucios embarcado

Los puntos clave de la pesca de lucios embarcado
Avanzamos el año, y cada vez los pescadores de aguas interiores van perdiendo opciones de pesca, primero por el cierre de los tramos de truchas, reos y salmones y posteriormente porque a medida de que avancen estos meses otras especies pierden actividad. Pero hay una que podemos pescar prácticamente todo el año, incluso cuando lleguen los días más fríos del invierno, el Lucio, que aunque disminuye su actividad en Invierno, en los días soleados y con fuertes heladas nocturnas nos pueden dar buenas jornadas de pesca, pero sobre ello, ya hablaremos cuando avance el año. Hablar de heladas en verano suena más que raro ¿No?
Por el contrario, cuando aprieta el calor es más difícil la pesca de lucios, ya que aunque su costumbre es estar en las orillas, en sus cazaderos, debajo de un árbol u otro obstáculo sumergido, a medida que sube la temperatura del agua va buscando más profundidad, algo que en los grandes embalses es un gran hándicap, ya que muchas veces nos dificulta encontrar la pieza o llegar a ella.

Pesca de Lucios de fuera a dentro

Por ello, sin duda en verano es la mejor época para la pesca de lucios desde una embarcación, ya sea a motor, kayak o pato.
La primera no está al acceso de todos ni en todos los embalses se permite su uso, el pato es muy útil para movernos en lugares inaccesibles o de más profundidad, pero incluso para el pescador más en forma, muchas horas desplazándonos es más que agotador y con altas temperaturas más, por ello el kayak es mi preferido. Pero independientemente del tipo de embarcación ¡vamos a por el Lucio!
lucios-spinning1
Los pescadores de este gran depredador sabemos que si no somos descubiertos y el lance ha sido correcto, atacará nuestro señuelo con rabia y si no acertamos,  podemos seguir tentándolo y muy posiblemente repita el ataque. Desde la orilla debemos ser muy sigilosos, evitar sombras que se proyecten sobre el agua, y cualquier movimiento que le alerte.
Mientras, en la pesca del lucio desde embarcación, con independencia de la modalidad tenemos ventajas:
  • Llegamos fácilmente a zonas profundas y con lances más cortos, lo que nos permite dominar mejor la presa después de una picada.
  • En señuelos que ganan profundidad el lucio desconfía menos que si lo hacen nadando hacia la orilla
  • Eliminamos ruidos extraños al caminar por la orilla, el kayak nos permite llegar de forma más sigilosa.
  • Podemos tentar a los lucios mayores que estarán apostados a más profundidad y además podemos batir con más comodidad lugares inaccesibles para los pescadores desde orilla.
Cuando pescamos desde embarcación y llegamos al lugar donde creemos que vamos a encontrar nuestra presa, es aconsejable realizar los primeros lances horizontales a la orilla en ambos sentidos y repetirlos a distintas profundidades.
Normalmente los lucios entran mejor en los primeros lances, pero en ocasiones igual que el frio extremo les aletarga también lo hace el calor.  Por ello, no esperemos buenos resultados con moscas y cebos a superficie y busquemos cebos a fondo o de media profundidad y que inciten al lucio para sacarle de su guarida.
Eso sí, no nos olvidemos de consejos básicos, informar siempre de nuestra ruta aproximada, evitar largas exposiciones al sol y estar muy bien hidratados.
De invierno a verano, siempre hay época para lucios.

lunes, 16 de octubre de 2017

La pesca del esparrallón, el más humilde de los sargos.

La pesca del esparrallón, el más humilde de los sargos.
Al hablar de pescar sargos, irremediablemente pensamos en el sargo común ya que, a parte de, como su propio nombre indica, es el más común de los sargos, también es el que mayor tamaño alcanza y, en consecuencia, mayor prestigio tienen entre los pescadores, tanto por su lucha como por su calidad y exquisitez encima de la mesa.
Sin embargo, bajo el término sargo se engloba otras subespecies distintas del sargo común, como puede ser el sargo real, el picudo o la mojarra.
En este artículo hablaremos del más modesto de los sargos: el esparrallón o raspallón. Modesto por su tamaño, ya que es el más pequeño de la familia, pero apreciado aún así por los pescadores que, al capturarlo, no le hacen ascos a pesar de ser una pieza humilde y nada espectacular.

Morfología, hábitat y alimentación del esparrallón

Como ya dijimos, este sargo apenas alcanza los 250 gramos, siendo los ejemplares próximos al medio kilo de peso, verdaderas piezas de buen tamaño. Junto con su primo, el sargo común, podría decirse que el pequeño esparrallón es el miembro de la familia que más abunda en nuestras costas.
Presenta un cuerpo ovalado y esbelto, con una boca pequeña provista de pequeños dientes incisivos y molares. Su coloración tiende a ser mucho más plateada que la del resto de los argos y, aunque en algunas ocasiones puedan apreciarse las típicas bandas verticales, lo cierto es que en la mayoría de los raspallones apenas se pueden apreciar. Es característica la mancha negra que tienen en la cola y que constituye una clara muestra que nos ayudará a identificar a este pez.
Habita en zonas poco profundas y que sean más bien mixtas, es decir, con rocas y vegetación aunque también es fácil encontrarlo en zonas fangosas como los interiores de los puertos e, incluso, en playas.
Su alimentación es bastante similar a la del resto de los sargos, con especial predilección por los gusanos y pequeños crustáceos como cangrejillos o camarones. También en ocasiones puede adoptar una actitud más agresiva y depredar sobre pequeños peces.

Métodos de pesca del esparrallón

El tamaño más comedido de este simpático pez hará que tengamos que afinar nuestro equipo y, sobretodo, utilizar anzuelos más pequeños de lo habitual si no queremos ver como fallamos una picada tras otra.
El esparrallón es una captura frecuente tanto a corcho como a surf casting. Para la primera técnica, podremos acudir a los espigones, muelles, escolleras o incluso puertos con una caña no muy larga, como máximo de unos 6-7 metros, un carrete ligero y unos aparejos livianos consistentes en flotadores que soporten el peso de unos 8-10 gramos así como anzuelos que oscilen entre el número 6 y el 12.
La pesca del esparrallón, el más humilde de los sargos
Es importante recalcar, que aunque nuestro protagonista no alcance tamaños de récord, no conviene relajarse en exceso puesto que el esparrallón, como buen sargo que es, intentará en los primeros instantes de la pelea, buscar cobijo en las grietas y cuevas que forman las rocas que conforman su hábitat. Y, si lo consigue, perderemos toda la posibilidad de hacernos con él.
Por lo tanto, el bajo de línea que empleemos no deberá ser demasiado fino. A modo de ejemplo, un diámetro que oscile entre los 0,25 y 0,28 mm será más que suficiente.
Si optamos por pescar a surf casting, intentaremos siempre acudir a playas mixtas o donde sepamos que existen grandes áreas de rocas sumergidas, puesto que será en las cercanías de éstas donde abunden los esparrallones.

Los mejores cebos para la pesca del esparrallón

Tanto a corcho como al lanzado, los diferentes tipos de gusanos como norte, beta, americano o incluso pequeños trozos de tita serán apuestas seguras para obtener buenos resultados.
También serán buenas opciones, sobre todo al corcho, el empleo de pequeñas porciones de moluscos como por ejemplo mejillones o berberechos así como trocitos de gambas o langostinos.
En ocasiones, el esparrallón también entrará a cebos como la sardina u otros tipos de peces como caballas, así como a pequeños cefalópodos o porciones de estos últimos.

miércoles, 11 de octubre de 2017

Pasado, presente y futuro del black bass

Pasado, presente y futuro del black bass
El black bass es sin duda alguna la especie más querida y perseguida por los aficionados tras la trucha. No es para menos, pues es un pez que enamora a todo aquel que se adentra en su pesca, un mundo donde abundan infinidad de señuelos y técnicas, además de su bonita pelea adornada con espectaculares saltos y su relativa abundancia en nuestras aguas dulces.
Ya sea desde orilla, pato, kayak o embarcación, en la actualidad son legión los pescadores que van tras él. Su presencia en ríos y embalses ha sido muy abundante años atrás, aunque hoy día las cosas han cambiado un poco y el futuro se presenta incierto. Vamos a hablar un poco sobre ello.

Pasado del black bass

Tras su introducción legal en nuestras masas de agua por parte de la Administración hace ya muchas décadas, el bass se aclimató a la perfección tanto en ríos como en embalses y cualquier masa de agua por pequeña que ésta fuera, pues el hábitat en nuestro país resulta ideal para este pez, con abundancia de aguas embalsadas y cursos de ríos de aguas lentas, con abundantes coberturas y temperaturas favorables para su reproducción y crecimiento.
Durante años los aficionados disfrutaron de su pesca ya que el bass apenas tenía presión de pesca y sus poblaciones en cantidad y calidad eran muy altas. No hacían falta señuelos japonenses de precios desorbitados para realizar grandes pescatas pues se utilizaban simples cucharillas y ridículos vinilos de los utilizados para la trucha (el bass entraba con decisión) y más tarde algunos Rapalas destinados a la lubina. Poco a poco comenzaron a llegar a las tiendas especializadas novedosos señuelos (realistas vinilos, spinnerbaits, crankbaits y jerkbaits…) y las pesqueras ya comenzaron a ser de escándalo. Fueron años de locura y la fiebre por este pez comenzaba. Para muchos aún era un desconocido. ¿Qué pez era ese que se paseaba sin disimulo alguno delante nuestro mientras tentábamos a las carpas y barbos en nuestro lugar de pesca de siempre? La tentación de probar a pescar un ejemplar era muy grande y si se lograba, ya se estaba enganchado a su pesca de por vida. Recuerdo mi primer bass como si fuera ayer.
Fue en el embalse de La Baells, en la provincia de Barcelona, un precioso embalse a donde acudíamos de tanto en tanto a pescar sus truchas y grandes lucios. Allí, en un recodo, pescando desde barca, con unos simples pikies recién adquiridos días atrás para la ocasión, tentamos a los black-bass apostados en los árboles. Su picada y posterior lucha ya me dejaron enamorado para el resto de mi vida. Cuando lo cogí por la boca, tal como veíamos en algunas revistas de pesca o libros americanos, me pareció uno de los peces más hermosos pero a la vez más vulnerables de nuestras  aguas. Muchos son los recuerdos que guardo con cariño de aquellos comienzos. Jornadas de infarto, con muchos kilómetros de carretera a mis espaldas con infinidad de grandes capturas. Abundaban y con esa abundancia, como siempre ocurre, comenzaron los abusos.

Los problemas presentes del black bass

Como así indican muchos estudios, cuando una población de una determinada especie toca su pico de abundancia en una masa de agua, los años siguientes baja su población hasta estabilizarse de manera lógica al lugar, dependiendo de sus características. Si a eso le añadimos que la presión de pesca aumentó en unos pocos años de manera brutal y que tanto furtivos como sarteneros suelen ser personajes típicos de nuestras aguas, resulta lógica la bajada poblacional del black bass en casi todas las zonas de pesca y casi su extinción en otras.
Aún sigue existiendo la cultura en gran parte del interior de este país, donde un pez es sinónimo de comida y un “blas blas” está muy rico a la plancha o en su defecto, regalado al vecino de turno, eso si no acaba en la basura por el simple hecho de fardar ante los amiguetes del barrio de la captura. Mentalidades obsoletas que por desgracia siguen sin cambiar.
Si años atrás, la alimentación del bass estaba compuesta por perca soles, cangrejos y alevines de ciprínidos, la aparición a finales de los años 90 en casi todas las masas de agua del alburno, fue la salvación para que el bass no se extinguiera de la casi totalidad de aguas dulces. Algunas zonas se recuperaron y volvieron a ser buenas zonas de pesca y en la actualidad, muchas otras han visto florecer las poblaciones de este pez como nunca antes se había conocido.
Pero aún y así, suelen ser ciclos cortos de abundancia, motivada por la aparición del alburno y la rápida presión de pesca y demás factores acaban dando al traste con esas buenas poblaciones de bass. Podríamos decir que hoy día  en nuestro país, son contados los lugares donde puedes pasar una gran jornada de pesca de bass y más si comparamos estos años con épocas pasadas. Podríamos acabar concluyendo pues que la disminución del bass en la actualidad se deben a estos factores:
. Sequía y mala gestión de las aguas embalsadas.
. Altísima presión de pesca deportiva.
. Furtivismo.
. Gran número de competiciones y concursos de bass, sobre todo en meses de desove.
. Rápida información de zonas de pesca en redes sociales para pescadores sin escrúpulos.

El incierto futuro del black bass

Estando así las cosas, ¿qué nos deparará el futuro? Pues unas jornadas muy negras si no cambiamos algo. De los errores del pasado y presente hay que aprender y sacar acertadas conclusiones para que podamos seguir disfrutando de la pesca del bass en un futuro, que por otra parte, es capaz de generar muchos beneficios socio-económicos ya de por sí sola. Dentro de unos años, además de los problemas que tiene el bass en nuestras aguas, deberemos sumarle dos más.
La nueva e injusta ley de pesca, que deja al bass a total merced de furtivos gracias a su catalogación de especie alóctona sin ningún tipo de protección y la aparición de otras especies deportivas, en especial la lucioperca y la perca fluviatilis, que pueden llegar a competir con él, al menos en zonas de pesca de poca extensión.
Si bien la lucioperca lleva ya muchos años conviviendo en muchos embalses con el bass y se han estado pescando durante años numerosos y buenos peces (caso es el de Mequinenza-Caspe, Ribarroja, Santa Ana…) quizá la que puede competir más directamente con él, debido a sus costumbres, sea la perca. Aún está por ver hasta dónde puede llegar su expansión, pero en masas de agua con poco alimento y escasas coberturas, está claro que la perca desplazará a las ya de por sí escasas y maltrechas poblaciones de bass.
Una situación que en muchas zonas de pesca será irremediable. Ante lo cual, lanzo una pregunta: ¿Aprenderemos de lo sucedido con el bass y sabremos sacar provecho de la perca?

lunes, 2 de octubre de 2017

La manifestación de Córdoba o la poca visibilidad de los problemas de la pesca deportiva

La manifestación de Córdoba o la poca visibilidad de los problemas de la pesca deportiva
Ayer, 30 de septiembre hubo una manifestación en la que pescadores deportivos reivindicaban medidas contra la indefensión que estamos sufriendo especialmente en los últimos años. Seguro que muchos de ustedes no se han enterado y otros muchos ni se enterarán, aunque reuniera a 30.000 personas según la organización y 15.000 según la policía municipal de la ciudad califal.
Razones son muchas. Una de ellas es sin duda es escoger el día, el 30 de septiembre, víspera del domingo 1 de octubre cuando los ojos de casi toda España están en Cataluña y se llevan todos los titulares de las noticias principales e incluso de algunas que no lo son, además de las concentraciones que en contra de este referéndum declarado ilegal por el Tribunal Constitucional que se celebraron en esa jornada. La elección del día, en mi entender, ya muestra un desastre de planificación y dice muy poco de la organización. Se puede ser voluntarioso, tener las mejores intenciones, pero hay que hacer las cosas mejor.
Y la peor, en concreto para el sector de la pesca deportiva, es que en esta manifestación de Córdoba hemos ido de la mano de otros colectivos: desde cazadores a defensores de los toros pasando por agricultores. Así, podemos leer hoy en el diario El Mundo, sección Andalucía, no se hagan ilusiones titulares como: Los cazadores se echan a la calle en Córdoba contra “el acoso” de los grupos ecologistas y animalistas. Y así en todos, parece que los únicos que acudieron fueron los cazadores, a lo más, se habla de: “el mundo rural”, un término tan ambiguo como escaso de referencias concretas. Al final, si queremos dar visibilidad a nuestros problemas hemos fracasado de nuevo.

¿La unión hace la fuerza? No siempre

Eso dice el dicho, pero en este caso se ha equivocado de plano. Mi postura a favor, por ejemplo, de seguir pescado sin muerte carpas y devolverlas con el mínimo daño puede chocar bruscamente con la de los defensores de la tauromaquia. Pero también, aunque tengamos algunos puntos en común con los cazadores nuestros problemas son en muchos casos diferentes.
Algunos titulares de la manifestación de ayer
Al final lo que queda es una imagen del pescador muy distorsionada. Con todos mis respetos, creo que somos diferentes en muchos aspectos. Defenderemos el mundo rural, queremos que siga vivo, que la gente no tenga que irse porque la riqueza que genera la pesca se esfume. Pero también, lo hacemos desde un punto de vista, por ejemplo, defendiendo la pesca sin muerte o aceptando como el primero que se veden tramos para que especies autóctonas pervivan.
Pero al final, para los medios que nos atacan, con la labor de organizaciones que parece tener la verdad absoluta sobre la defensa de la naturaleza es que somos unos “mata peces”.
Pero no es el único problema, lo peor es que además se diluyan nuestras necesidades y se pongan atrás del todo. Y así nos va. Antes del verano se tiró en el Congreso con el NO del PSOE y Podemos y la abstención de Ciudadanos los pequeños cambios sobre la Ley de Especies Exóticas. Estamos en octubre y nada.
¿Qué nos queda? Pues creo que debemos alzar la voz y juntos en ocasiones y diferenciados en otras actuar. Habrá problemas mayores, pero también más pequeños, pero luchemos por lo nuestro. Generamos riqueza, pero también luchas por naturaleza y las gentes que viven en nuestro mundo rural.

martes, 26 de septiembre de 2017

Destinos de Pesca: El río San, el paraíso polaco de la pesca a mosca

Destinos de Pesca: El río San, el paraíso polaco de la pesca a mosca
El río San no sonará a muchos españoles, a pesar de sus 400 kilómetros como si lo hará donde desemboca, el río Vistula. Pero para afortunados pescadores a mosca, que han podido disfrutar de su pesca, hablar del río San es hacerlo de uno de los mejores lugares de Europa para practicar su afición favorita.
La cuenca del río San es muy extensa para los estándares españoles, pero no toda de ella ofrece las mismas ventajas para los pescadores. De hecho, desde un embalse del San, se crea el mayor lago artificial de Polonia, el lago Solina y parte de su recorrido comparte frontera con la vecina Ucrania.
Pero lo más importante es la pureza de sus aguas, nacidas en los Carpatos lo que hace que proliferen grandes truchas y ese pez desconocido en nuestras aguas que hace las delicias de los pescadores a mosca. Un río que ha albergado en el año 2005 el campeonato europeo de pesca a mosca y en el 2010 el Mundial de Pesca.

Accesible, ancho y repleto de sorpresas

Lo primero que sorprende a muchos de los pescadores que van al río San por primera vez es su anchura y su enorme accesibilidad a casi todos sus tramos. Tras su nacimiento en las montañas Bieszczady fluye de forma pausada por un valle de gran belleza.
Valle del río San
La zona de pesca con mosca más apreciada está debajo de los embalses de Solina y de Myczkowce, aguas debajo de la ciudad de Sanok. La parte superior sobre los lagos es increíblemente hermosa, aunque los cambios en el nivel de agua la hacen menos atractiva que el área en la que el río se ensancha.
Una de las razones por las que el río San tiene una población tan importante de peces, tanto truchas comunes como Tímalos, es la abundancia de alimentos, con una enorme cantidad y variedad increíble de invertebrados.
Trucha pescada en el río San
Por ejemplo, las eclosiones de efémeras olivasen octubre son descritas como de las mayores que se dan en el mundo, igualmente en la vegetación que crece enormemente en el cauce, abundan los gammarus, un auténtico banquete para peces pequeños y grandes.
Con todo ello tenemos uno de los ríos trucheros más destacados de Europa y especialmente el mejor río en cuanto abundancia y tamaño de Tímalos. El potencial del río es tremendo, se ha beneficiado, hasta ahora, de no tener una pesca masiva (Mostro su potencial al mundo por primera vez en el Campeonato del Mundo de 1985, en plena era soviética hasta volver al desconocimiento hasta prácticamente las dos últimas décadas), pero la presión, los viajes de pesca y la riqueza que los mismos genera en la zona está llevando a que se cuide hasta el más mínimo detalle.
Tímalo pescado en el río San, el rey de este cauce polaco
Se beneficia, de la mayor cultura y concienciación de la pesca sin muerte, algo que, echamos de menos en zonas como el salmón en el norte de España. Pero también de la gran profesionalidad de los guías que nos acompañan en unas jornadas que pueden ser apasionantes.
Podemos organizar el viaje desde nuestro origen por medio de alguna agencia de viajes especializada, pero también podemos organizarlo nosotros. El aeropuerto internacional más importante y cercano lo tenemos en Cracovia, y desde allí alquilar un coche es sencillo y no muy caro. Tampoco lo es cualquiera de los bellos alojamientos rurales que jalonan la cuenca del rio San ni contactar guías. Si lo haces desde el principio serán ellos los que te propongan todos los pasos, incluidos el alojamiento. Ya sólo queda disfrutar de otro maravilloso destino de pesca.

lunes, 18 de septiembre de 2017

Vídeo de pesca: Tres tipos de aparejos para sargos



Estos días de viento, que azotan toda España y levantan grandes olas en nuestras costas, de sur a norte, son momentos excelentes para el sargo. Mares batidos y bravíos que llevan especialmente a la pesca desde rocas a sacar su máximo partido.
Por todo ello, os dejamos un vídeo más que ilustrativo, cómo montar tres tipos de aparejos para sargos, y sacar provecho a su pesca en toda circunstancia.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Los riesgos en la pesca. Pescador: a pescar, con billete de ida y vuelta, por favor

Los riesgos en la pesca. Pescador: a pescar, con billete de ida y vuelta, por favor
Aunque no lo parezca, algunas disciplinas de pesca tienen un componente de riesgo que nunca conviene despreciar o minimizar por la cuenta que nos trae. De hecho, en algún momento en que paseamos por las piedras de camino a la postura apetecida, o de tránsito hasta el mismo litoral, no es extraño pasar por apuros como resultado de la falsa sensación de confianza que produce haber visitado ciertas zonas en infinidad de ocasiones, y lo mismo que en la mayoría de esos entuertos nos libramos del trompazo, en otros terminamos pegándonos una costalada. Sin embargo, y aun cuando sabemos que gran parte de esas caídas no conllevan severas consecuencias, las hay perfectamente capaces de adquirir tintes funestos y provocar un daño irreparable y un inmenso dolor entre los allegados del desafortunado colega que, en el mejor de los casos, podrá tener reposo en un lugar donde recibirá a quienes un día le profesaron su cariño. Y sí, es el mejor de los casos, puesto que otros, en cambio, desaparecerán para siempre a modo de tributo que el mar cobra a quienes tratan de arrebatarle sus más preciados tesoros. Y esto no es algo que pretendamos cada vez que nos asomamos a la costa, ¿verdad?

Mano a mano

No hace demasiado tiempo, y por puro azar, de paso por un puesto di con una placa que evocaba la figura de un pescador caído en la costa cantábrica, y tras la primera sensación de pesar que sentí, al instante me vino a la mente un pensamiento: esto te lo pueden hacer también a ti si te pasas de listo.
Por cuestiones así conviene poner todos los medios en evitar situaciones comprometidas, que, al fin y al cabo, de lo que se trata es de pasar un buen rato, y si encima algún pez nos acompaña de regreso a casa, habremos logrado la cuadratura del círculo. Existen riesgos en la pesca. Y es que en el momento más insospechado nos podemos meter en problemas, como por ejemplo a la hora de tratar de sacar una pieza que el mar se empeña en retener, al acceder a una puesta de pedigrí que se ve sometida a los embates del gran azul, o simplemente, que la bota se clave más de la cuenta contra una arista, haciéndonos perder el equilibrio justo donde precisamente debemos mantener la verticalidad. Asimismo, tampoco conviene despreciar el riesgo que entraña moverse por ciertos puntos provistos de firme resbaladizo, o que muestran tendencia a descomponerse a cada paso que damos, sea producto de las lluvias o por la mera composición del sustrato terrestre.

“Parajodas” de la vida

A decir verdad, no es la primera vez que me topo con una placa de este corte, pero el efecto de escalofrío que produce contemplarlas sigue siendo el mismo que cuando tuve constancia de este tipo de homenajes. Algunas hacen referencia al pescador en sí, pero otras a su vez aluden a sus acompañantes que igualmente terminaron allí sus días en el intento de impedir la tragedia en ciernes. En ocasiones los elementos se concatenan y el resultado del desastre termina siendo desolador, pero inevitable por más voluntad que se ponga.
Así de cruel es la mar, aunque se ande con mil ojos. Y parece mentira que así sea, la verdad, a la vista de esas imágenes que vemos en televisión de inconscientes jugando con inmensas rompientes consecuencia de los temporales, o que piensan que el agua no llega a donde están en el afán por contemplar el espectáculo que la mar brinda. Vaya si algunas veces llega cuando se pesca, que no sabes por dónde te ha venido y resulta que es la única ola de los alrededores la que se estampa bajo tus pies y te deja pingando, y por esa creencia del “no llega”, a menudo se producen desgracias, con perdón, estúpidas. En días así, y por más que nos perdamos la demostración de fuerza y bravura, la mar a ser posible bien lejos, no vayamos a ser víctimas involuntarias de nuestra inconsciencia ante un elemento inmisericorde.

Un balance aterrador

Aventurarse por costa abierta debe llevar aparejada sensatez y una confianza relativa en las capacidades personales. Ambas cualidades deben preceder cada paso que damos para no meternos en problemas innecesario y evitar riesgos en la pesca, que aun con todo, a menudo el mayor de los cuidados no impide que peguemos un resbalón. Y es que por mucho que llevemos en este negocio, nunca se termina de saber lo suficiente ni dónde se esconde el peligro, y la mar es una adversaria a la que nunca conviene tutear por la cuenta que nos trae, que ella los quiere valientes. Desde luego, nadie sale de su casa pensando que esa va a ser la última vez que cruce el quicio de la puerta, salvo que haya una vocación suicida por medio, claro está, pero recordemos que la lista de accidentados que Neptuno lleva anotados a lo largo de los siglos es incontable. Así que tengan mucho cuidado ahí fuera…

domingo, 10 de septiembre de 2017

Cómo conseguir un engodo para pescar en el mar en profundidades altas

Cómo conseguir un engodo para pescar en el mar en profundidades altas
En época estival, somos muchos los pescadores que acudimos a nuestras costas con nuestros equipos de corcheo para disfrutar de jornadas de pesca tras las especies que habitan el litoral español.
Llisas, esparrallones, sargos, herreras y, hasta lubinas y doradas son capturas habituales para los pescadores de corcheo que dominan esta técnica a la perfección y conocen todos sus secretos.
Uno de esos secretos es el correcto engodado de la zona para atraer a la pesca justo hasta donde alcanza nuestra caña y, de ese modo, mantener una actividad frenética en forma de picadas durante casi toda la jornada.
No obstante, ocurre en muchas ocasiones que, habituados a pescar en lugares con una profundidad más bien escasa, como en espigones playeros, cuando acudimos a lugares con mucho más calado, nuestros engodos que tan bien nos funcionan en los escenarios anteriores, no ofrecen todas las prestaciones que deberían y, aunque sabemos que funcionan, nos avocan al fracaso en lugares con profundidades más allá de los 5 metros.

Engodar en lugares profundos

Para lograr un cebado efectivo en zonas donde la profundidad sobrepase los 5-6 metros de profundidad, lo que nos interesa es lograr un engodo compacto y pesado que llegue al fondo con relativa rapidez y sin disolverse por el camino, ya que lo que nos interesa es pescar cerca del fondo o, a lo sumo, unos centímetros por encima del mismo.
Engodo
Pero, al mismo tiempo, tendremos que lograr que, una vez que haya caído hasta el fondo, nuestro engodo se disperse de manera rápida para evitar que, por efecto del mar movido o de las corrientes, nuestra bola compacta se disperse al poco tiempo de descansar sobre el fondo de nuestro pesquero.

Varios ejemplos de engodos para aguas profundas

Podemos adquirir engodos específicos para pescar en el mar en los comercios de pesca, pero también podemos fabricarlo nosotros mismos y así nos resultará mucho más barato.
Lo primero que tenemos que realizar será la base del engodo. Un elemento que funciona a las mil maravillas será el pan duro al que previamente habremos dejado en remojo durante unos instantes para que se ablande.
Harina de maiz, un ingrediente fundamental
Después, deberemos escurrir bien nuestro pan mojado y, para lograr que sea más compacto añadirle otro elemento básico como es la harina. En el tema de la harina, yo os recomiendo que busquéis harina de maíz puesto que la de trigo os hará una bola más pegajosa y difícil de manejar. Además, la harina de maíz, es más soluble y esto nos interesa para que la bola de engodo que lancemos se disuelva en el fondo.
Con estos dos elementos, pan y harina de maíz, ya tendremos un buen engodo para pescar especies tan deportivas como llisas o salpas sin descartar que vengan otras especies a nuestro pesquero.
Pero si nuestro objetivo son otros peces como sargos y doradas, podemos añadir aditivos y atrayentes como queso rallado.
Un engodo todoterreno que nos llenará el pesquero con multitud de especies como sargos, esparrallones, jureles, palometas, lubinas, lábridos o llisas, será el engodo que hemos realizado con el pan duro y la harina de maíz pero añadiendo bien trozos pequeños de pescado, como sardina, o aceite de pescado que venden en las tiendas especializadas de pesca.
Espero que estos consejillos os sirvan para sacar partido a vuestras jornadas de pesca en lugares profundos.
¡¡¡Buena pesca!!!